Hemoglobinuria paroxística nocturna

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La hemoglobinuria paroxística nocturna (HPN) es una enfermedad clonal adquirida de las células madre hematopoyéticas caracterizada por una anemia hemolítica corpuscular, una aplasia medular y frecuentes trombosis. La enfermedad puede ocurrir a cualquier edad pero afecta preferentemente a jóvenes adultos. Su prevalencia es de alrededor de 1/500.000. Las manifestaciones clínicas son variables e incluyen una anemia hemolítica, trombosis de los vasos de calibre grande y mediano (venas hepáticas, abdominales, cerebrales y dérmicas) y un déficit de moderado a grave de la hematopoyesis que puede conllevar una pancitopenia. Generalmente, la anemia se manifiesta por palidez, fatiga y disnea de esfuerzo. La hemoglobinuria se traduce en la producción de orina oscura durante la noche y por la mañana, y los pacientes pueden presentar también una insuficiencia renal. Puede darse ictericia. En función de su localización, las trombosis (que afectan al 40% de los pacientes) conllevan dolor abdominal, isquemia intestinal, hepatomegalia, ascitis y cefaleas. Los pacientes pueden presentar gingivorragias o epistaxis. La HPN es una enfermedad crónica con crisis hemolíticas que pueden ser inducidas por factores como una vacunación, una intervención quirúrgica, ciertos antibióticos y las infecciones. La aplasia medular puede, al inicio o de forma secundaria, complicar la enfermedad (20% de los casos). La enfermedad se debe a mutaciones somáticas en el gen PIGA (Xp22.1), que codifica para una proteína implicada en la biosíntesis de glicosilfosfatidilinositol (GPI). La mutación se produce en una o varias células hematopoyéticas y conlleva un déficit total o parcial de todas las proteínas (CD55 y CD59 especialmente) que se atan a la superficie de la membrana celular gracias al GPI-ancla. El diagnóstico se basa en la demostración, por citometría de flujo, de un déficit de de proteínas GPI dependientes en los glóbulos rojos y los granulocitos. No se utiliza el análisis molecular ya que las mutaciones responsables de la enfermedad no son ni homogéneas ni repetitivas. El diagnóstico diferencial incluye todas las otras formas de anemia (en particular la anemia hemolítica autoinmune, ver término), la trombosis de la arteria mesentérica, obstrucción de la vena porta y una trombosis de la vena renal. El tratamiento es principalmente sintomático: transfusión, eritropoyetina, glucocorticoides y anticoagulantes. En junio de 2007, el eculizumab (anticuerpo monoclonal) recibió la designación europea de medicamento huérfano para el tratamiento de la HPN. Reduce la hemólisis, la necesidad de transfusiones, la fatiga, la aparición de trombosis y el riesgo de insuficiencia renal. Sin embargo, únicamente un trasplante de médula ósea pone fin al defecto hematopoyético. El pronóstico depende de la frecuencia y la severidad de las crisis hemolíticas, las trombosis y la aplasia medular asociada. La vida media es de 10,3 años. El fallecimiento puede deberse a una trombosis, a una hemorragia o a las infecciones secundarias a la aplasia medular.

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