Enfermedad de Fabry

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La enfermedad de Fabry (EF) es una patología progresiva, hereditaria y multisistémica de almacenamiento lisosómico, caracterizada por manifestaciones neurológicas, cutáneas, renales, cardiovasculares, cocleovestibulares y cerebrovasculares específicas.

Epidemiología

Se ha informado de una incidencia anual de 1-80.000 nacidos vivos, pero este dato puede subestimar la prevalencia de la enfermedad. Cuando se han considerado variantes de aparición tardía, se ha sugerido una prevalencia de aproximadamente 1-3.000. La EF es panétnica.

Descripción clínica

El cuadro clínico cubre un amplio espectro que va desde casos leves en mujeres heterocigotas, a graves en varones hemicigotos afectados por la forma clásica, sin actividad residual de la alfa-galactosidasa A. Estos pacientes pueden tener todos los signos característicos de la enfermedad: neurológicos (dolor), cutáneos (angioquerotema), renales (proteinuria y fallo renal), cardiovasculares (cardiomiopatía y arritmia), cocleovestibulares y cerebrovasculares (ataques isquémicos transitorios y apoplejías).

Las mujeres afectadas pueden tener síntomas entre muy leves y graves. El dolor es un síntoma común al inicio de la EF (dolor crónico caracterizado por quemazón, hormigueo y parestesia y crisis episódicas ocasionales caracterizadas por un dolor agudo con sensación de ardor). El dolor puede remitir en la edad adulta. Puede producirse anhidrosis o hipohidrosis ocasionando intolerancia al calor y al ejercicio. Otros signos incluyen angioqueratoma, cambios en la córnea, tinnitus, fatiga crónica, anomalías cardíacas y cerebrovasculares, disnea y nefropatías.

Etiología

La enfermedad de Fabry es un trastorno del metabolismo de los glicoesfingolípidos causado por el déficit o ausencia de actividad de la enzima lisosomal alfa-galactosidasa A ligada a mutaciones en el gen GLA (Xq21.3-q22) que codifica la enzima. El déficit de actividad da lugar a la acumulación de globotriaosilceramida (Gb3) en los lisosomas, lo que se cree que desencadena una cascada de eventos celulares.

Métodos diagnósticos

El diagnóstico de laboratorio definitivo implica demostrar el déficit de la enzima señalada en varones hemicigotos. El análisis de la enzima puede ayudar en ocasiones a detectar heterocigotos, pero con frecuencia es poco concluyente debido a la inactivación aleatoria del cromosoma X, haciendo obligatorios los test moleculares (genotipado) en mujeres.

Diagnóstico diferencial

En la infancia, deben descartarse otras posibles causas de dolor como la artritis reumatoide y los ”dolores de crecimiento”. En la edad adulta, a veces se considera la esclerosis múltiple.

Diagnóstico prenatal

El diagnóstico prenatal, disponible mediante la determinación de la actividad enzimática o en test de ADN de las vellosidades coriónicas o de cultivos de células amnióticas, se plantea sólo en fetos varones por razones éticas. Es posible el diagnóstico preimplantacional.

Consejo genético

La EF se transmite como un rasgo ligado al X. La existencia de variantes atípicas, de aparición tardía, y la accesibilidad a terapias específicas complican el consejo genético.

Manejo y tratamiento

Una opción terapéutica específica para la enfermedad (la terapia de reemplazo enzimático usando alfa-galactosidasa A sintetizada in vitro) ha sido introducida recientemente y sus efectos a largo plazo están siendo investigados para las dos preparaciones disponibles, pero es prometedora. La mejora de la enzima con chaperonas farmacológicas está siendo investigada actualmente en ensayos clínicos. El manejo convencional consiste en alivio del dolor con medicamentos analgésicos, nefroprotección, agentes antiarrítmicos, marcapasos o desfibriladores automáticos implantables, diálisis y trasplante de riñón.

Pronóstico

Con la edad, se desarrollan daños progresivos en los sistemas de órganos vitales, que puede dar lugar a un fallo orgánico. La enfermedad renal en su etapa final y las complicaciones cardiovasculares o cerebrovasculares que amenazan la vida limitan la expectativa de vida en hombres y mujeres no tratados con una reducción de 20 y 10 años de vida, respectivamente, respecto a la población general.

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